
Si, tengo que reconocerlo. Ya no tiene sentido el seguirme escondiendo. Los gastos económicos, las ansias difícilmente contenidas y, sobre todo, por mucho que los músculos de mi cara se quieran contener, la expresividad de mis ojos al oír su nombre, me delatan.
Quizás el admitirlo me ayude a superar este problema. Pero... "¿qué problema?" -rápido me vuelvo irascible- "¡No es ningún problema!" -trato de convencerme- .La apretada situación de mis bolsillos me contradice. Sin pensarlo agarro esa vieja hucha de latón corroído, convencido de que podría contradecir esa blasfemia de mis bolsillos.
Nada. Bueno si, una asquerosa tela de araña es lo único que oculta ese cacharro de latón. Ni rastro de monedas, y mejor no hablar de billetes. Irremediablemente choco con la realidad. Quizás entonces sí sea un problema, ¿seré adicto?
Agacho la cabeza y,... consciente, lo admito. Tengo un problema, un problema de adicción. Me derrumbo cuando en voz alta pienso, ¿seré drogadicto?
Lo he dicho, ya no hay vuelta atrás. Pero no soy un drogadicto de esos de cuchara y jeringuilla, de chandal y soportal como guarida. No. Soy un drogadicto de una droga positiva llamada VIAJAR.
Cada cierto tiempo mi cabeza no puede más, necesita una nueva ilusión en forma de nuevos planes, nuevos pensamientos de nuevos sitios que descubrir. Ilusiones mentales que rápido se transforman en placenteras realidades recorriendo mi interior, realidades que en un instante galopan a toda velocidad por mis venas. Y me gobiernan. Y me superan, me relajan.
El cuerpo me lo pedía y le he metido el chute más grande y apasionante que pude encontrar. Australia nos espera. El bolsillo y esa vieja hucha harán que pase un tiempo sin más inyecciones, pero el bienestar actual de estas seis semanas previas a la partida y, por supuesto, su propia esencia en las antípodas, hacen que gratamente valga la pena.
Australia, there we go!
Antón ruanova
Estamos en la región de Languedoc-Rosellón, Gruissan es una cuidad tomada por deportistas. La Coupe de France de duathlon y triathlon, que se celebran en el espectacular formato de contrarreloj por equipos, tienen la culpa. Antes de salir del coche lo apreciamos, y al tocar tierra comenzamos a sufrir el intenso y constante viento que azota, dicen que contínuamente, a esta turística ciudad francesa.
En el hotel nos encontramos con el Mulhouse, posterior ganador de la Copa de Duatlón, y con el poderosísimo Beauvais, igualemente triunfador en el triatlón. El Beauvais se permite tener que renunciar a Poulat. No tiene sitio en un equipo para hacernos temblar: Don, Belaubre, Sudrie, Bignet y Vasiliev. Vivimos una curiosa conversación entre Don y Sudrie que nos haría ver las ideas de su equipo. "¿Por qué le quitas el portabidones a la bicicleta de contrarreloj?" pregunta el británico. "¿Para qué lo quiero? Si no voy a tener tiempo de beber".
De esas piernas salió un estratosférico parcial de 45km/h, ¡con este viento!, que les fraguó una holgadísima victoria final, que incluso les permitió doblar a otro grande como el Poissy. Impresionante. Aunque más tarde estos tiraron de casta, y con el mejor parcial a pié, otro estratosférico parcial de 15´15 en el 5000m, se pudieron desdoblar y reducir esa casi humillación deportiva.
Segundo fue el sorprendente Rouen, liderados por el todoterreno Batelier, y terceros el Saint Raphael de los expertos Riederer y Marceau. El Poissy, en la que fue última carrera de Charly Loisel, apodado Charly TGV, equiparando su poderío sobre las dos ruedas con el tren de alta velocidad, solo pudo ser cuarto.
En cuanto al Saint Jean de Monts afrontábamos la prueba como mera diversión. El objetivo era el GP, y aquí acudíamos sólo cuatro hombres: Nico, Julien, Alfred y yo. El briefing del equipo en nuestro hotel, situado privilegiadamente a la orilla del canal que bañaba algunas calles de la cuidad el estilo venceciano, ya era un preludio de diversión.
3, 2, 1, Piiii! Nos tiramos al canal con 23 equipos que saldrían detrás nuestra, por el resultado del año anterior, intentando colarnos en el top20. Alfred tira, con Nico y Julien en hilera aprovechando sus inercias. A mi me toca ir por libre, controlando a Julien, nuestro peor hombre en elagua. Para mi una natación cómoda, pero rápida, consiguiendo adelantar a un equipo (salíamos con un minuto de diferencia) y marcando un excelente 6º mejor parcial de toda la carrera. Pero en estas contrarrelojs por equipos la carrera se decide sobre la bici, y ahí lo pasamos peor. A nuestro hándicap de partida, ser sólo cuatro, se le une que Nico no nos puede ayudar en los relevos. Yo colaboro lo que puedo, luchando contra ese incesante viento, Alfred realiza un gran trabajo, y Julien se sacrifica sobre las dos ruedas sabiendo que no tendría que correr.
Y tras una transición, interrumpida brevemente por los estrictos árbitros franceses, nos ponemos a correr. Marco el ritmo desde el inicio, acusando la falta de preparación de esta semana de tranquilidad, esperando que Nico nos pueda seguir. Llegando al primer km tenemos que empezar a ayudarlo. Breves empujones en su espalda cada dos o tres segundos, que a él se le alivian y a mi me van quitando el oxígeno. Alfred me puede relevar en alguna ocasión y avanzamos cuanto somos capaces. Llegamos a meta con unos buenos 16´52 en la carrera, que nos permiten colocarnos con el mejor tiempo en meta; evidentemente provisional. Beauvais y compañía aun están en el recorrido regalándonos espectáculo. Finalmente 16ª posición para nuestro Saint Jean de Monts. Buen puesto, buena carrera y buen inicio, ahora oficial, de las vacaciones.
Aeropuerto de Touluse. Mis compañeros franceses, Nico y Julien, partieron hace unos minutos hacia París; y ahora hacen lo propio Daniel y Alfred Torok, destino final Tiszaujvaros, previo paso por Amsterdam y Budapest. Largo camino para llegar a casa, un hogar que se empieza a anhelar tras diez relajados días por Francia. Tengo tres horas de espera en este bullicioso aeródromo de Toulouse Blagnac, donde trataré de resumir y amenizar esta experiencia francesa.
El anterior relato nos dejaba en La Baule, satisfacción de una buena carrera, e ilusiones puestas en una fiesta de final de GP 2009. Pues la fiesta fue todo un espectáculo. Se hace divertido poder disfrutar con toda esa gente que estás acostumbrado a ver enfundados en los monos de su equipo, sudando, luchando, y hacerlo ahora en un medio totalmente diferente, con jeans, sonriendo bajo la atronadora música que gobierna la pista de baile.
Nuestro viaje nos lleva ahora a Saint Jean de Monts, una pequeña y tranquila ciudad veraniega del Vendeé francés. Es el lugar de mi equipo y ahí voy a estar cinco días hasta la Coupe de France. Oficialmente nos queda una semana de temporada, pero aquí iniciamos nuestras vacaciones. Estoy en una pequeña casa con mi compañero húngaro Alfred. Disponemos de un ordenador, WIFI, una furgoneta y una tarjeta para realizar nuestras compras en el Super U, uno de los sponsors del equipo. Ademas el tiempo es inmejorable y nuestro pueblo tiene una preciosa playa. Pues eso, han empezado nuestras vacaciones. El tiempo lo pasamos entrenando lo mínimo que nos pide el cuerpo, relajándonos en la playa, o con alguna cena con la gente del equipo. Eric, Dedé y Tití hacen que nos sintamos como de la familia. Estas vacaciones incluyen una visita al balneario Centro de Thalassoterapie, otro sponsor del equipo. De lujo.
El viernes a las 6´30 la alarma sobresalta a nuestro cuerpo acostumbrado a un ritmo mucho más veraniego. Tenemos que atravesar Francia, cambiaremos el Atlántico por el Mediterráneo, la calma por un constante y fuerte viento, St Jean de Monts por Gruissan. La Coupe de Francia nos espera.

Seguimos en la carretera, persiguiendo los últimos coletazos de esta temporada. Estamos en Francia. El jueves partí desde Madrid a Paris, donde pase la noche con mi compañero Julien Leroy. La mañana siguiente partimos en su coche hacia La Baule, donde se dirimiría el último GP del 2009. Esa misma tarde se une a nosotros el otro francés del equipo, Nico Alliot, y el sábado lo haría el húngaro Alfred Torok. En esta ocasión no contamos ni con los americanos ni con el australiano, ya que de partida sabemos que el año que viene el Saint Jean de Monts correrá en la segunda división. Esto resta mucha tensión a la carrera, y el único consejo que recibimos en el briefing del equipo es que intentemos dar espectáculo.
En bici nos acercamos a la zona de boxes y sorprendidos admiramos la cantidad de público que se acerca para disfrutar del espectáculo del triatlón. Al día siguiente podremos leer en el periódico que fueran 50.000 los espectadores. Se me hace difícil poder explicar las sensaciones al encontrarse en el centro de este magnífico show que es el triatlón en Francia.
Vamos a la línea de salida, 80 participantes con varios campeones del mundo: hermanos Brownlee, Javi Gómez, Tin Don, Marceau, Clark; y varios medallistas en JJOO, mundiales y europeos: Belaubre, Fleureton, Moulai, Riederer, Vidal,Justus, Ospaly, ...
Después de correr unos cincuenta metros eternos por la playa ya estamos nadando. El neopreno iguala mucho las fuerzas y llegamos muy juntos a la primera boya, hay una gran lucha y voy muy retrasado. Apretamos y consigo remontar poco a poco. Al final del agua nos relajamos un poco para afrontar una larga transición hasta coger la bicicleta. Corremos por la arena y veo que estoy en carrera. Me monto de 25°, justo delante mía Godoy, Justus, Vidal y Riederer consiguen entrar en el primer grupo. Yo me tengo que conformar con el segundo pelotón con nombres ilustres como Don o David Hauss; que luego aumentaría con la llegada de Clark, Marceau y compañía. Empiezo la bici concentrado en mantenerme en las primeras posiciones, pero la gasolina y la valentía me duran vuelta y media. La otra mitad de la bici voy a cola de un estirado grupo que a falta de 500m engancha con la cabeza. El ritmo no para en ningún momento y dejo la bici en las últimas posiciones de este grupo delantero. Los gritos de la gente nos incitan a ir más deprisa, pero desde el principio siento que voy a echar de menos mucha frescura para correr. La bici en posiciones retrasadas es ahora un lastre al que se le une cierta relajación mental por saberse con el deber cumplido desde la semana pasada. Pero concentrados tiramos hacia delante y puedo ganar 7 u 8 posiciones. El ultimo km me contagio de la pasión del público y sobrepaso a Godoy y a un grupo de cuatro triatletas donde viajaba un grande como Iván Vasiliev. Al final una gran 29° posición, consiguiendo mi mejor resultado en los prestigiosos Grand Prix, 7° puesto sub23 y primero de mi descendido equipo Saint Jean de Monts.
Nada más terminar, o quizás ya un poco antes, nos dejamos atrapar por este ESPECTACULO. Firmamos sorprendidos algún autógrafo, y tranquilamente departimos con competidores y gente del equipo.
Nos aguarda una merienda-fiesta con unas treinta personas del equipo, en un muy agradable ambiente, y, tras una ducha en el hotel, la gran fiesta final de este GP 2009. C partie mon quiqui!
Antón ruanova
Este fin de semana era la cita clave, esa fecha marcada con verde esperanza en el calendario. El Cto. de España Elite suele poner el cierre a las temporadas y sabemos que de el depende ese regusto final. Unas veces es la guinda de un gran pastel, y otras es el amargo limón que cicatriza una nueva temporada. En este Cto. de España sufrí, peleé, disfruté, lloré, reí,... y aprendí. Aprendí que algunas carreras se ganan antes de la salida. Como rezaba la entrada anterior del blog, justo el día anterior a la carrera, la confianza previa hizo que el domingo partiera con unos segundos de ventaja respecto a mis rivales.
El día X llegamos temprano a nuestro escenario. Cangas y su fría agua nos reciben engalanadas para la ocasión. Miremos hacia donde miremos tenemos un rostro conocido apoyándonos: mai, pai, Anxo e Iago, Lara, Pepe, directiva del Bricosa Arcade Inforhouse, Manuel, Alberte, los pequeños triatletas y grandes entusiastas de la escuela del club, y amigos, muchos amigos con ganas de gritar y disfrutar.
Corremos unos metros por la arena y ya estamos luchando dentro del agua. Primeros golpes, primeras brazadas, y nos olvidamos de esos 13º del agua, ¿acaso hace frío? Casi sin pensar nos encontramos ya en la primera boya. Voy quinto y ya vemos que Javi planea la "machada" en solitario, acaba de darse la salida y ya somos conscientes de que no lo veremos hasta la meta. Segunda vuelta, seguimos en cabeza, concentrados, disfrutando de las buenas sensaciones, guardando y expectantes.
Vamos en la bici, afrontamos la primera subida y... ¡sorpresa! Eneko Llanos ya está con nosotros. Para no parar de quitarse el sombrero los recitales del mayor todoterreno del triatlón mundial. Aguantamos la subida y en las dos rontondas en bajada pierdo la rueda de ese autobús hacia delante que era el vasco. Los seis que nos quedamos nos entendemos y caminamos bien a relevos. Pero detrás Raña y compañía venían fuerte y nos absorven. Desde allí hasta el final de la bici el ritmo se para. Noya se aleja más y detrás somos cazados con otro grupo con Tovar, del Castillo, Isaac, Óscar y Richard Calle como nombres más fuertes. El ritmo se para y caminamos por los fuertes demarrajes que se suceden. Mis piernas van perdiendo fuelle. Me dan varios tirones en el isquio y trato de hidratarme bien y guardar fuerzas. Hasta el km 40 me toca sufir y mucho. Al final Raña, Eneko, Pakillo, un valiente Dani y un impresionante Richard Calle, se bajan a correr con un minuto sobre nuestro numeroso grupo.
Transición cuidadosa para no despertar al "monstruo calambres" que me aguarda, y ya estamos en los 10km finales. Desde el principio se ve que no va a ser un triatlon normal, la subida y los demarrajes hacen mella en la cara y las piernas de los triatletas. Paso la primera vuelta inusualmente entero y el gentío me proclama las penurias de casi todos. Me sorprendo al rebasar a Fidalgo, un auténtico fenómeno que no va a tener el día, y seguimos progresando. Oscar, Del Castillo, Calle, ... cada adelantamiento supone un extra de confianza, un chute de energía y nuevas ganas de incrementar el sufrimiento.
"Antón valente, íncalle o dente!" la proclama de la pancarta de los pequeños zebras y el griterío de los míos hacen que todo sea un poco más fácil. Hoy no hay sufrimiento, no hay frenos mentales. Svarc, Gomar, Isaac, nuevas "víctimas" en mi camino. ¡Vámos Antón, un poco más! Los gritos de César para que no me conforme. Ultima vuelta, pasamos a un valiente Pakillo y ya somos subcampeones. Sabemos que Josemi lo está pasando mal, últimas fuerzas.
Ultimo giro, última recta de meta. Los últimos metros los paso botando, apretando el puño, chocando manos con el público, riendo,... disfrutando. Subcampeón de España sub23 y séptimo élite. Siento ser egoista, pero lo necesitaba. Me abrazo con mi padre. No puedo más, me siento y todo el sufrimiento que estaba escondido durante la carrera me abruma por un instante. Me caen cuatro lágrimas, de bienestar. Muchas sensaciones diferentes corren por mis adentros a toda velocidad, y yo me dejo llevar. Siento ser egoista, pero lo necesitaba.